Como veis no estoy dedicando al blog el tiempo que seguramente debiera, y sin embargo, con las distintas pruebas se ha estabilizado en torno a las 7-10 visitas diarias, lo cual me parece una auténtica burrada y se debe seguramente al tema de las invitaciones a tuenti a pesar de que no haya comments (nota mental: revisar si hace falta registrarse para dejar comentarios).
En fin, a lo que iba, he estado viendo varios vídeos esta mañana en Youtube a cuenta de una entrevista a Borja Cobeaga en El País que me ha pasado un compañero. En ella, el director donostiarra habla de su nueva película, El Pagafantas, con el gran Gorka Otxoa como protagonista, que trata de un chaval que se hace amigo de una argentina que le vuelve loco esperando que en el futuro ella se deje arrimar la cebolleta. Un pagafantas, en resumidas cuentas. Gorka borda estos papeles como ya demostró en Vaya Semanita primero y más tarde en otros programas como Cuestión de sexo. Pero esa no es la cuestión, lo que yo he estado buscando un rato a raíz de las declaraciones de Borja es el vídeo original. Tanto oír hablar del pagafantas me entró la curiosidad y me decidí a buscar el vídeo por youtube. El problema de youtube (amén del hecho de que es imposible entrar para ver un vídeo e irse sin ver 5 ó 6 como poco), es que en cuanto un vídeo se hace popular, aparecen 200 idiotas copiando el vídeo, o doblándolo, o lo que es peor, versionándolo sin tener puta gracia. Un ejemplo especialmente sangrante por la inclusión de un interés partidista es el grandioso “contigo no bicho” y su insulsa versión pepera, que no hay por donde cogerla. Debido a este fenómeno, los vídeos de éxito se hacen realmente difíciles de encontrar. El pagafantas no es una excepción. Han surgido pagafantas de todos los colores y calidades humorísticas, y además, según parece debido a la aparición explícita de un par de pezones femeninos, el vídeo original fue retirado de youtube y ya sólo quedan versiones cercenadas como esta, rebautizadas como “metalera vs emo pagafantas”. Afortunadamente, aún hay sitios con menos remilgos y el vídeo puede verse por ejemplo aquí. Ella está como un queso y él es un poco troll del tesoro. A pesar del evidente desnivel estético, la chica ya sea por el alcohol ya sea por la cámara está más caliente que el pico de una plancha, se queda en tanga (a partir del minuto 3:00) y hace insinuaciones sexuales bastante explícitas (de hecho hay un momento en el que dice textualmente “deja de sacar la lengua y cómeme el coño”, no hace falta saber criptografía para pillar esta).

Ante este espectáculo, que no dejaría impávido ni al papa Benedicto, el pagafantas únicamente tiene la ocurrencia de invitar a la susodicha a un chupito y seguir filmando sin acercarse a ella más que para sacar la lengua a la cámara o sonreir. Esto ha suscitado todo tipo de reacciones, desde los pajilleros con acné que desde detrás de la pantalla de su ordenador son todos Rocco Siffredi y no la habrían dejado salir con vida ni locos, hasta los que defienden al pagafantas alabando su caballerosidad por respetar a una amiga cuando está ebria. Pues bien, ni con unos ni con otros. Por un lado a partir de 7-8 minutos de vídeo es imposible saber si el pagafantas es realmente un pagafantas o un auténtico cabrón y siguió invitándo a chupitos a su amiga hasta beneficiársela medio inconsciente. Sin duda todos los pajilleros con cutis de arroz a banda consideran esta opción infinitamente más varonil (!). Por otro lado, el pagafantas (en lo sucesivo Alberto), no puede ser muy caballeroso si anda grabando a sus amigas borrachas medio en pelotas y después enseña el vídeo a sus amigos, tanto da si afiló el lápiz o no. Al fin y al cabo, su inmerecida fama le llega cuando un “amigo” le roba el vídeo y lo postea en youtube, se entiende que para saber de la existencia del vídeo, Alberto tenía que habérselo mostrado antes.

En resumen, que ni héroe ni villano hasta que se demuestre lo contrario, Alberto el “pagafantas” original ha conseguido con este vídeo algo que seguramente no habría conseguido por otros medios: hacerse famoso. Y su amiga (¿Miriam?) ha conseguido convertirse en la inspiración de muchas sesiones onanísticas anónimas poniéndose sin comerlo ni beberlo a la altura de Jena Jameson, Lilly Thai, Asia Carrera, o Silvia Saint (cuatro grandes artistas), sin llegar a tocar pelo. Olé tus huevos, niña.
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